11.2.08

City Of Blinding Lights

Buenos Aires, en una de sus mejores caras

Pocas cosas me parecen tan hipnotizantes como el aterrizar -o despegar- de noche, desde una gran ciudad. El sobrevolar esas ciudades titilantes es la recompensa exacta de aguantar tantas horas de aduanas, papeleos, colas, cervezas sobrevaluadas, sillas incómodas, etc.

No se como sobrevive la gente que viaja a cada rato. Yo me estreso irremediablemente desde la noche anterior de viajar. No descanso, veo el boleto muchas veces para grabarme el número de vuelo, repaso mentalmente mi maleta... Ya en el aeropuerto, no me quedo en paz. Tengo que estar viendo todo, pendiente de que no cancelen mi vuelo o me cambien de sala.

Esas ansiosas y caóticas horas de esperar por un vuelo son muchas más de las que se requieren para pensar. Sobre todo al regresar.

No se que chingados he hecho bien que me puedo dar el lujo de desconectarme 10 días de la rutina, de perderme en una ciudad para asustarme, atragantarme y comprarme falditas. De emborracharme con prácticamente desconocidos, enamorarme de sus cafeterías y aprender nuevas formas de hablar y moverse. De poder ver por fin, lo que dice Sabina en "con la frente marchita".

Esa canción, lo que me contaba Jiral y lo que Daniel Salinas ha escrito de Buenos Aires me llevaron para allá. Al ver esas luces tintinear lo único que me podía preguntar era... ¿Cuándo regresaré?

Nueve horas y media después veía una mancha de luces que se antojaba muy similar, pero que yo sabía que era el Distrito Federal. De regreso a la realidad, a mi acento, a mis paisajes. A un abrazo que extrañaba, a preguntas que ya no tengo que contestar, porque así son las cosas que de pronto se comienzan a ordenar.

De vuelta a la puta administración de la configuración.

3 atinados comentarios:

Canibal dijo...

¿Trajiste todo lo que te encargamos? Ya ni me acuerdo qué te encargué... creo que llaveritos, sí, ¡llaveritos!


¡Pásale paisita. Bienvenida a casa!

Armando dijo...

Yo encargué vinos (botellas específicas, con nombre, apellido y demás) y seguro estoy que no alcanzaré ni medio alfajor... pero el gusto de leerla en sus RoxAventuras, con eso tengo.

Cazador de Tatuajes dijo...

Yo tampoco me acuerdo que te encargué