22.2.08

Cuentito regañado -updated con cuentito-

En este ejercicio había que tomar una canción de CriCri y darle un giro, continuación, o algo. La cosa es que yo hice no un cuento si no DOS, pero solo es posible mandar uno. Me mandaron con el director y me reportaron, pero bueeeno, eso me pasa por andar de revoltosa.

Gracias al robotito de metatextos, aquí esta victorioso:

Track 14 - RAM CriCri 2350xM2
(de caminito a la escuela)

Y el otro, mi versión del Che Araña. ¿Cual les gusta mas? yo no me decido. El que hice a continuación me costó mas trabajo, tal vez por eso me gusta menos.

Che Futbolista
Nunca había existido un impacto de tal magnitud en el fútbol mexicano. Ni siquiera la época dorada del Rebaño Sagrado, logró pisar tan fuerte como el Che Araña. Este portero llegó desde Argentina al Atlas con la esperanza de saciar 57 años de sed. Llamado así por alcanzar esféricos que iba hacia allá, donde las arañas tejen su nido, daba 3 pasos arrastrados al despejar y parecía suspenderse en el aire al atacar. Los delanteros rivales decían que tenía maña.


-Es por el Tango- confesó. Brindisi ordenó entrenar una hora de diaria de Tango a sus jugadores. Se filtraron imágenes de Marioni y Flores bailando juntos, lo que hizo a los margaritas el hazmerreír nacional. -¡Tenían que ser de Guadalajara!- afirmaban.

Sin embargo quienes los vituperaron tuvieron que tragarse sus ofensas ya que, partido a partido, el Atlas ganaba goleando e impactantemente, sin recibir gol. Las envidias y chismes surgieron, pero el Che Araña sólo contestó citando a Borges: Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón.

El cambio más fuerte se reflejó en su afición. En Guadalajara, se abrieron clases de Tango al por mayor y los tapatíos afirmaban que su desempeño laboral, sexual y mental era mejor. Comenzaron a engominarse el pelo y a tomar mate. Incluso los colegios impartían a los niños clases de tango.

Obviamente, el Atlas llegó al final del campeonato. Las Chivas era el digno rival y el 0-0 de la ida les daba una pinchísima esperanza. Esperanza que a ratos parecía crecer porque el partido terminaba y no había nada para nadie. Se marcó tres minutos extra y a penales. El chiverío tembló: al Che Araña era imposible meterle un penal, por lo que atacaron en manada.

Como un tango adolorido lo impensable pasó en el minuto 92. El balón le pegó en los huevos al Che, dejándole fumigado… y Ramoncito remató, hiriendo para siempre la esperanza rojinegra.

1 atinados comentarios:

Boqueño dijo...

¿Hay referencia al legendario porterazazo azo azo Lev Yashin, "La Araña Negra"?

Con lo mal que me caen las chivas y le ganaron al Atlas. Chales.

Pos éste me gusta más porque el otro no me gustó.